El mundo del barista ha experimentado una transformación significativa, donde la habilidad y el conocimiento se manifiestan de dos formas principales: en el vibrante escenario de las competiciones y en la rutina diaria de las cafeterías. A pesar de que la esencia de ambos roles radica en la pasión por el café, las exigencias y el ritmo de cada uno difieren considerablemente. Los baristas de competición se sumergen en rutinas meticulosamente preparadas, de aproximadamente 15 minutos, evaluadas por jurados técnicos y sensoriales, quienes buscan la máxima precisión, innovación y presentación en bebidas específicas. En contraste, el barista de cafetería afronta el desafío constante de preparar innumerables bebidas con consistencia, gestionar el flujo de clientes y brindar una experiencia hospitalaria en un ambiente a menudo caótico.
La evolución del papel del barista ha sido impulsada por el auge de las competiciones y los avances tecnológicos, redefiniendo la profesión más allá de una simple operación. Muchos baristas se perciben ahora como embajadores de la industria, dedicados a honrar el trabajo de toda la cadena de suministro del café. La automatización de procesos y la tecnología han liberado al barista de tareas repetitivas, permitiéndole centrarse en la comunicación, la investigación y la innovación. Figuras como Santiago Civetta Mastrota, gerente de área en Coffee Collective y competidor experimentado, y Julia Parera Déniz, consultora gastronómica y especialista en café, destacan que, aunque los baristas de competición y de cafetería puedan parecer caminos distintos, ambos buscan un mismo objetivo: la excelencia en el café. Sin embargo, Julia enfatiza que la preparación para una competición implica un nivel de detalle que no siempre es aplicable en el ajetreo diario de una cafetería, donde la atención al cliente y la eficiencia son primordiales.
Si bien los caminos de la competición y el servicio en cafeterías presentan desafíos únicos, las habilidades adquiridas en cada uno son mutuamente beneficiosas, fomentando un crecimiento integral en la profesión. Los baristas de competición a menudo se sumergen en una investigación profunda, conectándose directamente con otros eslabones de la cadena de suministro, lo que enriquece su comprensión y aprecio por el café. Esta dedicación a la investigación y el desarrollo de habilidades metodológicas puede servir de inspiración para los baristas de cafetería. Por otro lado, la experiencia en el día a día de una cafetería, con su demanda de agilidad, consistencia y servicio al cliente, aporta una base sólida para cualquier barista, incluyendo a aquellos que aspiran a competir. El debate no es sobre cuál rol es superior, sino cómo ambos contribuyen al dinamismo y la riqueza de la industria del café de especialidad. La accesibilidad a las competiciones, sin embargo, sigue siendo un obstáculo para muchos, debido a la inversión de tiempo, dinero y recursos que estas demandan.
Al final, la comparación entre estas dos trayectorias no busca determinar una superioridad, sino comprender la diversidad de contribuciones que cada una ofrece al ecosistema del café. El sector se nutre tanto de la innovación, la precisión técnica y la exploración sensorial que se exhiben en las competiciones, como de la consistencia, la eficiencia y la calidez que definen el servicio diario en las cafeterías. Es fundamental reconocer que las aptitudes no son mutuamente excluyentes; de hecho, muchos profesionales transitan entre ambos mundos, aplicando la rigurosidad técnica de las competiciones en la barra o incorporando la agilidad de las cafeterías en sus presentaciones. Estos roles complementarios enriquecen la definición de lo que significa ser barista hoy, impulsando la profesión hacia adelante con un espíritu de mejora continua y una profunda apreciación por el café en todas sus formas.