La Sobrecarga de Medicamentos en la Tercera Edad: Un Desafío Urgente para la Salud Pública
La alarmante prevalencia de la polifarmacia en la población española mayor de 65 años
Cerca de una tercera parte de los individuos en España, específicamente aquellos que han superado los 65 años, se encuentran en una situación de polifarmacia, consumiendo cinco o más fármacos de manera regular. Este porcentaje experimenta un incremento significativo, alcanzando casi la mitad de la población en el rango de edad de 85 años o más. El Ministerio de Sanidad, en un estudio reciente, ha puesto de manifiesto esta realidad, señalando también una disparidad en el tipo de tratamientos según el género.
La definición de polifarmacia según criterios sanitarios y su implicación en tratamientos prolongados
En el contexto de esta investigación, se considera 'persona polimedicada' a aquel paciente que sigue un régimen de tratamiento crónico que incluye cinco o más sustancias activas distintas durante un período de al menos un año. Un fármaco se clasifica como crónico si su suministro anual equivale a un mínimo de 180 dosis diarias, lo que implica una duración de tratamiento no inferior a seis meses.
Análisis demográfico: La distribución de la polifarmacia por edad y género
Los datos recopilados indican que el 29.7% de los mayores de 65 años en España están polimedicados. Esta cifra varía considerablemente entre los diferentes grupos de edad: afecta al 20.5% de aquellos entre 65 y 74 años, se eleva al 36.8% en el grupo de 75 a 84 años, y alcanza su punto máximo en los de 85 a 94 años con un 44.7%. Sorprendentemente, en el segmento de más de 95 años, el porcentaje desciende al 30.8%. En cuanto al género, las mujeres presentan una mayor incidencia de polifarmacia (30.9%) en comparación con los hombres (28.3%), una diferencia que se acentúa con el avance de la edad.
Los fármacos más recetados y su vínculo con las condiciones crónicas de salud
El estudio detalla que los medicamentos más comúnmente prescritos incluyen los antiulcerosos (presentes en más del 70% de los casos), seguidos de los antihipertensivos y los reguladores de lípidos. Existe una correlación directa entre la cantidad de medicamentos consumidos y la carga de enfermedades crónicas. Por ejemplo, los individuos polimedicados muestran una prevalencia de insuficiencia cardíaca siete veces mayor que la población no polimedicada, y la cardiopatía isquémica es cinco veces más frecuente. Además, la diabetes mellitus triplica su incidencia en este grupo. La edad también influye en el consumo de ciertos fármacos: los medicamentos antidemencia son 4.5 veces más comunes en mayores de 95 años que en el grupo de 65 a 74. Por el contrario, el uso de AINEs, insulinas y estatinas disminuye con la edad. El informe también destaca diferencias por sexo: las mujeres consumen más medicamentos para la salud ósea, tiroides, salud mental y dolor crónico, mientras que los hombres predominan en el uso de fármacos urológicos, cardiovasculares y antidiabéticos.
La urgencia de optimizar la gestión farmacológica en personas mayores
Estos hallazgos refuerzan la necesidad imperante de desarrollar e implementar estrategias para un uso más racional de los medicamentos en la población de edad avanzada. Es crucial integrar una perspectiva de género y edad en estas estrategias. Al identificar patrones de prescripción que no se justifican por la morbilidad real de los pacientes, se pueden diseñar intervenciones más efectivas. El objetivo es priorizar la seguridad del paciente, prevenir interacciones medicamentosas adversas y, en última instancia, mejorar la calidad de vida en las etapas más avanzadas de la vida.